¡Presente!
Este comentario académico, está dirigido a un grupo de maestros, profesores, docentes y estudiantes de las Escuelas Normales y alumnos del IEIPE de San Luis Potosí, en los que también incluimos al Magisterio Nacional e Internacional; el escrito se refiere a un libro que intentamos hacer una parte de la familia De Regil Ledesma, referente a esas “Anécdotas” que cinco de sus miembros tuvieron a bien experimentar en el campo escolar, durante su estancia de vida en el Internado Número 10 “Damián Carmona”, instalado en la Avenida Benito Juárez Nº 605 en el Sur de la Ciudad de San Luis Potosí. Cuya ubicación se encuentra localizada, entre dos instituciones del Gobierno Federal, la Penitenciaria del Estado y el Cuartel General del Batallón de Infantería. El libro se titula: “Anécdotas”, de los hermanos: Humberto, Juan Manuel, José Sergio, José de Jesús y Ricardo de Regil Ledezma. Lo escriben basados y con fundamento en sus experiencias personales, como alumnos de esta noble institución educativa de Primera Enseñanza; una experiencia de vida de su estancia en el Internado, durante los años de 1959 a 1970.
Es un libro que se revisó y estudió acerca de los hechos que cada autor escribe sobre su diario convivir con los compañeros de grupo, de pelotón, de su Compañía y de su vida escolar; cabe mencionar que tuvimos amigos comunes que recordamos con cariño, sobre todo a los paisanos de Rioverde, con los que en ocasiones nos veíamos allá en el pueblo para ir a pajarear o andar entre las huertas de los conocidos, que nos permitían ir a comer naranjas y mandarinas; el libro se entrelaza en los aconteceres del pueblo, de la Ciudad y de la vida cotidiana dentro del Internado; se da una armonía literaria con los hechos, relatos, experiencias, anécdotas, momentos y vivencias de la primera infancia que se jalan a la vida escolar del Internado; en ellos los recuerdos de la vida infantil experimentada en el pueblo de Rioverde en donde acontecen éstos, ya que es el lugar de nacimiento de los autores y su familia.
Un aspecto que a los narradores causó un gran impacto en sus vida, fueron esos murales que describen las vivencias de la vida cotidiana en el Internados y sus funciones educativas; además de describir los aconteceres históricos que se dieron en los años anteriores a la vida y existencia de los Internados en nuestro País; las pinturas en las que participaron algunos alumnos del Internado están plasmadas por las manos infantiles y juveniles de las generaciones escolares de 1943 hasta los años de 1959; en este último año, en que fueron pintados los murales en las paredes de la Institución, rescatan la vida escolar desde sus inicios y dejan en claro, la importancia de la Granja y las actividades agrícolas en el acontecer diario de la educación y su historia.
Razón por la que el libro Anécdotas rescata estos hechos históricos; la importancia de la Educación en nuestra Nación a través de la alfabetización y enseñanza educativas por medio del estudio escolarizado y formal que plasma el Artículo Tercero Constitucional; recordamos con cariño nuestro bello Himno a los Internados como unos de los símbolos escolares de nuestra formación social; “El Libro Anécdotas”, plasma las vicisitudes de los años maravillosos vivenciados en su estancia de seis años escolares de cada uno en sus respectivas generaciones, desde el inicio del estudiante Humberto en el año de 1959, Juan Manuel en los años de 1961-1966, de José Sergio en la generación 1962-1967, de José de Jesús en la generación de 1964 y de Ricardo en la generación de 1965-1970.
Cada uno de los autores escribe sus Anécdotas que tuvieron y se les presentaron durante los años de su vida escolar; todas con ciertas similitudes, con ciertos rasgos educativos a través de las enseñanzas de sus maestras y profesores, de los prefectos y de sus autoridades militares; los aprendizajes fueron diferentes, incluso, la disciplina militar, para unos fue muy difícil ésta en su andar por los patios y canchas, en sus escondites y en sus salones de clase; las enseñanzas y aprendizajes en lo general, casi fueron los mismos, pero sus tiempos escolares fueron y se presentaron diferentes; la vida cotidiana no fue como creíamos que sería… en casa cuando se hicieron planes de que el más grande cuidaría al más pequeño en su estancia en el Edificio Escolar, en la vida real, este deseo jamás se cumplió ni siquiera se presentó.
A todos nos inscribieron el mismo día, sin embargo, desde el primer paso hacia el interior del Internado cada quien plasmó sus pisadas poniendo sus huellas, el tamaño de sus pasos y como todo en la vida cada quien piso sus propios pasos, esos pasos perdidos en los pasillos y corralones; y todos conocimos, que los caminos de la vida no son como creíamos en casa, que serían; si Usted lector les pregunta como sintieron la ausencia de sus padres a cada uno de estos autores durante su estancia escolar en este bello Internado, las respuestas serán diferentes, pero eso si coincidimos en que nos hacían falta nuestros padres en esos tiempos; por ejemplo, a mi, Humberto, me hacían falta mis abuelos… a los que extrañé en esos días en el Internado solo por seis largos años.
Y cuando llegaban las vacaciones quería estar lo más rápidamente en mi pueblo de Rioverde; sin embargo las experiencias logradas se habría de ir contando en cada lugar con cada familiar, amigo, camarada y otros profesores de nuestro largo andar de aprendizajes por la vida educativa de la formación personal de cada uno; las anécdotas se dan pausadamente en la escritura y forma de narrar de cada uno de los autores, que para empezar ninguno es escritor, solo somos unos inquietos personajes que han disfrutado lo bueno de la vida escolar y ahora, aquí entre líneas, les comentamos aconteceres, relatos y vivencias, que nos ha regalado la vida.
El Libro “Anécdotas”, está integrado por una larga presentación de imágenes encontradas en las gradas, en los patios y en los salones de clase en donde se presentaron las anécdotas en cada uno de los autores, quizá encuentre los mismos lugares como cuando hablamos o escribimos acerca de los Talleres Artesanales en los que pasamos gran parte de la vida de aprendizajes escolares como la Carpintería y sus maestros y se reirá cuando acusamos a un prefecto o profesor de algún hecho; lo que el pasado dejó es lo escrito ahora; los daños colaterales, las frustraciones y los castigos, solo el cuerpo los recuerda, la mente se ha encargado de intentar olvidar algo de esos aconteceres, pero es una parte esencial de los recuerdos de cada uno, la mente y memoria de los autores es fabulosa.
Son de esas cosas que se aprendieron bien y no se olvidan o de los hechos que dejaron una huella imborrable y por lo tanto continúan en su lugar; este libro no intenta acusar, sino todo lo contrario; narrar los bellos momentos que cada autor disfruto durante su estancia en este maravilloso edificio escolar y su vida cotidiana, militar y educativa, que los formó como buenos ciudadanos de un mundo diferente con grandes fortalezas, herramientas y armas escolares para ser empleadas en la vida que vendría con el paso de los años; por ello, al escribir, lo hacemos de una forma sencilla y humilde para el buen entender de quienes las lean y ojalá las disfruten como nosotros, esos autores desconocidos por algunos y amigos de otros; aquí estamos los mismos con esos apodos que nos dieron identidad.
Claro que el libro comenta que a algunos alumnos no les gustaban sus apodos y a veces se utilizaba otra forma de identidad, era nada menos que la matrícula, a todos los niños y jóvenes se les otorgaba una número llamado matrícula, que era como suplir su nombre, pero una forma fácil y práctica de identificación; con ella se llamaba al alumno que se requería en un lugar determinado; matrícula 69, con voz firme y clara, llamaba el oficial, para que se presentara Humberto enfrente de esta autoridad militar en el comedor, tan solo para decir, si quería más frijoles o sopa, o un bolillo extra a la dieta que se designaba a cada infante; el libro describe el exquisito menú de la semana y del mes. Usted lector se dará cuenta una vez que lo estudie que era una dieta completa y saludable para cada alumno.
En el libro se escribe la forma en que nos enseñaban a marchar y aquellos tiempos que requería tal disciplina hasta tener cierto dominio en el arte de marchar, además de conocer y obedecer las llamadas de ordenamiento a través de los instrumentos de la banda de guerra, ya unas ocasiones se utilizaba la corneta para el llamado a la formación y en otras el clarín para el toque de silencio por las noches, pocas veces se nos invitó a la formación a través del toque del tambor; se narra las enseñanzas de los juegos de sala, como la Lotería, las Serpientes y las Escaleras, el juego de la Oca, el Ajedrez y el Dominó; los juegos recreativos que enseñaban las maestras y prefectos para el buen uso de éstos y su cuidado.
Entre ellos, estaban los columpios, el sube y baja, la resbaladilla; también se practicaban los juegos populares como el trompo, el balero, el Yoyo, las canicas, la caja estafadora, la pirinola; otros juegos llamados tradicionales, como las trais, los encantados, el lobo, las estatuas de marfil que a veces les decíamos las “estuatas”; todos estos juegos se complementaban con otras actividades sociales y culturales, que se presentaban los ¡Jueves Sociales! A determinados alumnos que se destacaban por su avanzado aprendizaje en el arte de marchar se les seleccionaba para formar el contingente de “El Carrusel” que se presentaba como la muestra militar por excelencia en las ceremonias cívicas y eventos especiales en los que participaba el Internado en la Ciudad.
El libro describe algunos lugares especiales como la Granja y sus animales, las gallinas ponedoras de unos huevos muy sabrosos que a veces las maestras de la cocina nos hacían el favor de prepararnos con una sabrosa salsa de chiles, cebollas, ajos y jitomates; la Parcela Escolar que nos daba la oportunidad de aprender a sembrar, maíz, frijol, calabacitas, cilantro, cebollas y otros productos agrícolas; se menciona las aventuras y anécdotas que se experimentaron al jugaren las regaderas y las carreras de lado a lado de la fila de llaves y de las coladeras que tapábamos para que se juntara el agua y poder deslizarnos en el piso; peligro para los diversos accidentes que se presentaban al jugar como descalabradas, luxaciones y rozaduras en las rodillas…
Nuestro pequeño libro menciona y recuerda con cariño a los amigos y sus anécdotas en nuestras vidas, esos compañeros que nos siguieron en cada paso y aventura infantil en aquellos alegres años; que hoy les convidamos para ofrecerles un homenaje sencillo a su andar con nosotros, esos de entonces que ahora somos otros, con los años que nos han dejado la vida; esos camaradas que vienen en el tiempo a remover las telarañas de las neuronas de los autores que tratan de focalizar esas imágenes ancestrales que con sus anécdotas vienen a remover las cenizas de las leñas de los fogones y de los hornos de la panadería; y de esos recuerdos que se disfrutaron en las piletas de lavar y enjaguar de la cocina y de las mesas del comedor en donde se dieron más aventuras y vivencias.
Como olvidar los recuerdos y esas añoranzas de la vida infantil con nuestras maestras y los profesores; con todos los trabajadores del Internados y sus autoridades, como la maestra Magdalenas Farfán Ramiro; la maestra Socorro Lucero de Márquez y el director, Jorge Márquez Borjas; que nos brindaron educación, culturas y conocimientos a través de su ejemplo y de sus enseñanzas; de nuestros maestros de los Talleres Artesanales, de don Pedrito Nepomuceno y el cuidado de sus jardines y de don Chevo y las máquinas de la Lavandería, que nos entregaba cada semana, la ropa limpia y bien planchada de los uniformes; ni olvidar el cuerpo secretarial que siempre nos regaló esas hojas bond que necesitábamos para las tareas escolares de dibujo.
Don Ricardo y don Fernando, los administradores que nos dotaban de libretas, colores y lápices de madera que nos mandaba la SEP para cubrir las necesidades escolares de cada alumno, personas que no se olvidan de hacernos llegar el PRE cada mes, esa Prestación para los estudiantes adquirieran artículos escolares necesarios para atender su escolaridad y tareas, para la compra de materiales y útiles escolares que se requerían en el salón de clase. Las hazañas y aventuras disfrutadas cada día de internado, de conocimiento y de sus aprendizajes escolares que estaban siempre unidos en la vida cotidiana de todos los alumnos de diversa forma y experiencia; también se nombran a los profesores y maestras que dejaron con su presencia y apoyo, un excelente crecimiento emocional y experimental; todos aprendimos para la vida, aun con los libros de aprender haciendo de la SEP.
Es necesario, nombrar a la SEP y a todos los internados, a la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos que nos proporcionaron con su granito de arena el desarrollo profesional que algunos alcanzamos al paso de nuestros estudios por sus instituciones y textos que son las principales anécdotas experimentadas y que dejaron, los hábitos por el arte de la lectura. Que nos enseñaron el civismo de lo que nuestra sociedad requería a pesar de tanta ignorancia que estaba rodeándonos en nuestro pueblo y en la Ciudad; los maestros de los años posteriores a la Revolución Mexicana le dieron la gran importancia que se requería para el aprendizaje del arte de leer; sus complementos educativos, como las aritméticas y sus problemas, fueron secundarios.
Lo principal era la enseñanza de leer para que inmediatamente estos alumnos enseñaran a leer a otros, incluyendo a sus miembros familiares que carecían de estos conocimientos básicos en la vida de toda sociedad, después de explotaciones, esclavitudes y sometimiento social y cultural de nuestro pueblo: México; salir con los vientos libertarios a través de la enseñanza de la lectura; el dominio popular del arte de leer, fue la mejor economía de los tiempos de don Lázaro Cárdenas del Río; la fundación de los Internados y las Casas Asistenciales, la creación de los ejidos y algunas escuelas de educación superior como la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo y el Instituto Politécnico Nacional, dos logros postrevolucionarios de fundamentales en la vida escolar de la Nación.
Nuestro Libro “Anécdotas”, describe con sencillez la vida escolar de uno de los 28 Internados de Primera Enseñanza, construidos en la etapa del primer periodo sexenal de un presidente de México. Un recuerdo para que se lea y conozca en las escuelas del País, por profesores y alumnos… las autoridades educativas, creo no lee, no les gusta el arte de leer.
Bibliografía
Monografía del Internado de Enseñanza Primaria Número 10 “Damián Carmona” XXV Aniversario, 1938-1963. Profesora Socorro Lucero de Márquez. Marzo de 1963. S.L.P. México.
Remembranza Histórica del Internado Damián Carmona 1938-2015. Zapata, Agustín; Medina, Ramírez María de Jesús; Cerda, Martínez Antonia. Derechos Reservados. 2016, Gobierno del Estado de San Luis Potosí, Secretaría de Educación. México.


