El “Laboratorio de creatividad, arte y educación” es un espacio narrativo que acompaña el diseño del “recorrido visual” de cada número Espirales Educativas, su objetivo es profundizar sobre la temática a tratar en cada número, y el lector conozca más sobre ella. En esta ocasión se revisará un proyecto internacional del que fui becario entre 2009 y 2010 en la Universitat Jaume I de Castellón, España.
Introducción
La Fundación Carolina es una de las iniciativas más relevantes de España en el ámbito de la cooperación internacional, centrada en la educación, la ciencia y la cultura. Creada en 2000, surge como un proyecto estratégico para fortalecer los lazos entre España, América Latina y otros países en desarrollo, promoviendo la formación de capital humano y el intercambio académico. A lo largo de más de dos décadas, la fundación ha evolucionado, adaptándose a los desafíos globales y consolidándose como un puente de conocimiento e intercambio.
Desarrollo
La Fundación Carolina fue establecida por el gobierno español como una institución público-privada, su creación respondió a la necesidad de reforzar la presencia de España en Iberoamérica, aprovechando los lazos históricos, culturales y lingüísticos. Desde sus inicios, contó con el apoyo de empresas privadas, universidades y organismos públicos, reflejando un modelo de colaboración multisectorial.
Como se puede apreciar en el “recorrido visual” de esta edición, la Fundación se articula de manera diversa: Uno de sus pilares es su programa de becas, dirigido a estudiantes, investigadores y profesionales de América Latina, el Caribe, y otras regiones. Estas becas cubren estudios de posgrado, estancias cortas y doctorados en universidades españolas, fomentando la excelencia académica y la movilidad internacional.
Además, la impulsa redes de conocimiento a través de seminarios, publicaciones y proyectos de investigación en áreas como desarrollo sostenible, innovación tecnológica y gobernanza democrática. Destacan iniciativas como el Centro de Estudios para América Latina y su enfoque en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU.
En sus 25 años de existencia, ha ampliado su alcance geográfico y temático. Inicialmente centrada en América Latina, hoy incluye a países de los 5 continentes, reflejando una visión más global de la cooperación. Como podemos leer en la editorial del Boletín Carolina núm. 78 (2025): “cerca de 25.000 personas de Iberoamérica han pasado por la Fundación Carolina. Cada una con su propia historia. Estudiantes que salieron por primera vez de su país y regresaron con proyectos que hoy transforman su entorno. Líderes que llevaron lo aprendido a sus países para fortalecer la democracia, la cohesión social y los derechos humanos. Detrás de cada cifra hay esfuerzo, aprendizaje y vínculos que no se rompen con el tiempo”.
Conclusión
La Fundación Carolina representa un modelo exitoso de diplomacia académica y solidaridad internacional. Su historia refleja el compromiso de España con el desarrollo humano, mientras que su evolución muestra su capacidad para adaptarse a un mundo en transformación. En el futuro, su reto será mantener su relevancia como agente de cambio, promoviendo una educación de calidad que contribuya a sociedades más justas y sostenibles.











