Resumen
El siguiente artículo analiza aspectos relevantes del trabajo directivo en la Universidad Pedagógica de Durango, estableciendo una política de responsabilidad social a través del compromiso de los directivos; personas que ejercen tomas de decisiones en la administración de la institución, derivada de factores como la horizontalidad o verticalidad del puesto para el trabajo de las acciones y políticas que dictaminan el rumbo de la Universidad.
Palabras clave: Responsabilidad Social Universitaria, directivos, Universidad, Stakeholders
Introducción
Dentro de las instituciones de Educación Superior existen grupos de trabajo que se vuelven parte de un esquema político que toman decisiones de interés social, global, grupal o parcial que se centran en aspectos académicos tradicionalista, modernos y corporativos, empresariales e instrumentales y globales, pluralistas e intrínsecamente responsable que se denominan “stakeholders” (partes interesadas).
Esta clasificación conceptual (“stakeholders”) que se hace a los grupos de interés por aparte del campo de estudio de la Responsabilidad Social, surge en el ámbito empresarial como elemento importante para el desarrollo organizacional en instituciones privadas, que se pueden vincular al campo de estudio de la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) que si bien se enfoca directamente a cuatro aspectos sustanciales como son: la organización, la educación, el conocimiento y lo social, son ejecutados por sujetos sociales que se conforman en colectivos.
Esos colectivos universitarios apoyan e influyen en las políticas institucionales a través de propuestas, opiniones y acciones, para la mejora continua de la institución, que a la postre repercuten en los conceptos del campo de estudio de la Responsabilidad Social Universitaria.
Es importante recordar que la responsabilidad social universitaria debe ser una directriz dentro de la política educativa de las instituciones de educación superior, que deben preocuparse por la gestión, la investigación, la docencia y la extensión para el desarrollo sustentable de las diversas comunidades.
Cada institución de educación superior debe trabajar con los estudiantes, académicos, investigadores y administrativos sobre la concientización de sus acciones en el entorno social; en el marco de contribución para la mejora continua de una transformación global que perdure para las futuras generaciones.
Desarrollo
La idea por concientizar a la sociedad sobre los aspectos de responsabilidad social es un trabajo que las instituciones de educación superior (IES) deben trabajar a través de la reflexión, el análisis y el pensamiento crítico para trascender más allá de las aulas. La dinámica institucional es compleja, debe responder a las necesidades administrativas, de competencias e investigación que plantean las políticas educativas.
En el 2009, se llevó a cabo en Paris la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que ratifica la responsabilidad de las IES con el desarrollo sostenible. En su declaración se afirma que la educación superior debería asumir el liderazgo social en materia de creación de conocimientos de alcance mundial para abordar los desafíos globales.
Los retos que la educación superior hoy día presenta no deben desvirtualizarse de la imperiosa necesidad de lograr más información, apertura y transparencia en relación a las diversas misiones y actuaciones de cada establecimiento de enseñanza (UNESCO, 2009). Los centros de educación en el desempeño de sus funciones primordiales (investigación, gestión, enseñanza y servicio a la comunidad), en un contexto de autonomía institucional y libertad académica, deberían centrarse aún más en los aspectos interdisciplinarios y promover el pensamiento crítico, una ciudadanía activa; contribuyendo en el desarrollo sostenible, la paz y el bienestar, así como la consolidación de los derechos humanos y la igualdad entre los sexos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estableció, en la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior (2009), los principios que redefinen la misión y el quehacer de las IES en los nuevos escenarios, considerando la responsabilidad social como uno de los pilares de la nueva agenda mundial para potenciar su contribución en la erradicación de la pobreza y el desarrollo sustentable (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior ANUIES, 2012); atendiendo las demandas y las propuestas de las universidades, comunidades académicas y gobiernos.
De acuerdo con el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el sector educativo puede aumentar el conocimiento y la comprensión de la ciudadanía corporativa, para formar líderes del futuro que ayuden al desarrollo de políticas que contribuyan al bienestar a través de la innovación y responsabilidad social.
La contribución de las Universidades Pedagógicas para fomentar un liderazgo social va más allá de transformar con buenas prácticas pedagógicas la visión del mundo; para ello, es necesario trabajar mediante la investigación y la gestión del conocimiento en estrategias, herramientas y políticas que sienten las bases para un cambio social de fondo, y que ayude a formar ciudadanos con amplia responsabilidad social.
Actualmente más de 500 instituciones educativas son parte del Pacto Mundial, las cuales llevan a cabo prácticas de responsabilidad social y rinden cuentas a través de indicadores previamente establecidos por la ONU que son plasmados en un informe público anual, lo que permite realizar un benchmarking para mejorar y unificar los criterios a nivel internacional.
Por su parte, François Vallaeys presidente de la Unión de Responsabilidad Social Universitaria Latinoamericana (URSULA); se ha convertido en un personaje comprometido en el trabajo de la responsabilidad social universitaria; convencido de que este tema permite dar un rostro diferente tanto dentro como fuera de la institución, ejemplo de ello es el proyecto “Universidad: construye país” que se está trabajando en Chile, país latinoamericano que promueve este tema en 13 universidades, con el propósito de propagar el concepto y la práctica en esta área.
Los cuatro ámbitos que plantea Vallaeys, De la Cruz y Sasia (2009) tienden a la mejora continua de la universidad con el propósito de aportar permanentemente a la evaluación, actuación y aprendizaje institucional, que se establece a partir de:
• Ámbito organizacional: es la actividad de la institución en torno a un proyecto universitario, con una estructura que lo desarrolla y unas políticas concretas que lo promueven.
• Ámbito educativo: la institución se encarga de la formación de sus estudiantes, con una vocación profesionalizante y cívica.
• Ámbito del conocimiento: la institución investiga, produce saber y lo transmite.
• Ámbito social: la institución forma parte de la sociedad e interactúa con otros agentes, colectivos y comunidades, tanto a nivel local como global.
Según Vallaeys et al. (2009), la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) requiere considerar los impactos que la institución genera en su entorno; agrupados en cuatro ámbitos: organizacional, educativa, cognitiva y social, que deben desarrollarse de manera normativa en las instituciones de educación superior.
Para los autores, el concepto de RSU “Es una política de gestión de la calidad ética de la universidad que busca alinear sus cuatro procesos (gestión, docencia, investigación y extensión) con la misión universitaria, sus valores y compromiso social, mediante el logro de la congruencia institucional, la transparencia y la participación dialógica de toda la comunidad universitaria (autoridades, estudiantes, docentes, administrativos) con los múltiples actores sociales interesados en el buen desempeño universitarios y necesitados de él, para la transformación efectiva de la sociedad hacia la solución de sus problemas de exclusión, inequidad y sostenibilidad” (Vallaeys et al., 2009).
A partir de estos parámetros, cada universidad puede plantear su propio esquema de RSU, que beneficie a su comunidad académica y estudiantil, que impacte en su entorno social. Es necesario aclarar que esta estrategia permite una autonomía responsable por parte de las instituciones y las modificaciones que se realicen deben de estar pensadas en el bienestar social de los participantes.
Responsabilidad social universitaria desde adentro: ámbito organizacional
La Responsabilidad Social (RS) es un término que, si bien en el mundo empresarial ha tenido foco de atención desde tiempo atrás, es algo que resulta igual de importante aterrizarlo en el ámbito de las universidades, por el nivel de compromiso que estas deben tener hacia la consecución de un organismo integral.
De acuerdo a Vallaeys (2008) la Responsabilidad Social Universitaria exige, desde una visión holística, articular las diversas partes de la institución en un proyecto de promoción social de principios éticos y de desarrollo social equitativo y sostenible, para la producción y transmisión de saberes responsables y la formación de profesionales ciudadanos igualmente responsables.
Por tanto, y tomando como sustento lo expuesto por Vallaeys, percibir la responsabilidad social como un núcleo necesario en la actualidad, lleva entender que las instituciones requieren de sentir el llamado hacia la conciencia de un hacer comprometido y estratégico en sus espacios, con la firme intención de desarrollar en sus egresados el sentido ético hacia la sociedad.
El ámbito organizacional es prioritario dentro de los cuatro parámetros establecidos por Vallaeys que impacta de manera directa en el discurso conceptual de la Responsabilidad Social Universitaria (RSU), que lleva a comprender como se percibe el compromiso de la institución educativa desde adentro, con el fin de poder lograr un cambio significativo hacia el exterior.
Las revisiones teóricas muestran el trabajo de diversos autores en el campo de conocimiento que permite rescatar aportaciones importantes a considerar dentro de la terminología de la RSU, encontrando definiciones que reflejan la esencia del concepto como:
El compromiso ético de los universitarios para: administrar íntegramente la universidad con valores, principios y responsabilidades, para formar profesionales socialmente comprometidos con el desarrollo y sostenibilidad del país; ejecutar investigaciones que enmienden los problemas e inequidades de la sociedad; implementar proyectos que beneficien a los más necesitados; y rendir cuentas de la gestión académica y administrativa previo al retorno de beneficios y recursos. (Lara, 2008, p.9).
Esta idea por construir y reconstruir las Instituciones de Educación Superior (IES) hacia una organización socialmente responsable acuña términos como: desarrollo organizacional, que de acuerdo con Bolaños (2011) es un dechado de herramientas teórico-técnicas valiosas, listas para ser aprovechadas por las instituciones públicas, siempre y cuando no se incurra en el uso incorrecto de este y que la conducción para su puesta en práctica sea a través de personas conocedoras y capacitadas en este tema.
La propuesta de Bolaños (2011) en dejar en manos la capacitación y orientación sobre el desarrollo organizacional en personas conocedoras del tema concuerda con la idea de Rodríguez Fernández (2010, p.10) sobre el modelo de universidad socialmente responsable que propone, basándose en dos grandes ejes: (1) la mayor o menor participación/diálogo con los “stakeholders” (concepto que se pretende abordar para su análisis en esta investigación que se desarrollará en la Universidad Pedagógica de Durango desde la perspectiva directiva); y (2) la orientación hacia los intereses sociales globales, grupales o parciales, se centraron en cuatro modelos importantes para la RSU:
• Académico tradicional: Formación de profesionales con conocimientos generales, estrecha relación de tipo gremial entre maestro y discípulo, rechazo a la injerencia de otros “stakeholders”, ninguna rendición de cuentas a la sociedad.
• Académico moderno y corporativo: Altamente permeable a la influencia del profesorado como “stakeholder” dominante, orientando el quehacer universitario hacia sus propios intereses, fortalecimiento de la comunidad académica, existiendo fronteras claras entre universidad y sociedad.
• Empresarial e instrumental: Orientación de la universidad hacia su rol dentro de la economía del conocimiento, fortalecimiento de una relación abierta y funcional entre universidad y sociedad, mayor diálogo con todo tipo de stakeholders, especialmente aquellas sensibles y demandantes por acceso al conocimiento generado por la universidad.
• Global, pluralista e intrínsecamente responsable: Relación e impacto que tiene el quehacer de la universidad en sus “stakeholders”, desarrollando una estructura administrativa y de Gobierno adhoc a estos propósitos, así como una cultura organizacional sensible a las necesidades e intereses de los grupos internos y externos a la universidad.
El concepto de stakeholders que se traduce en español como: “partes interesadas” surge desde una visión empresarial, que se puede cuadrar como elemento sustancial para el desarrollo organizacional de unas IES desde un enfoque de las RSU.
Conclusión. La teoria stakeholders en la Responsabilidad Social Universitaria.
Conceptualizar el término “stakeholders“en el ámbito universitario ayudará a entender la visión de los diferentes autores que la proponen como un espacio de reflexión y entendimiento ético, económico y global, que parte de una construcción teórica empresarial.
La teoría de stakeholders en el ámbito organizacional es una propuesta interesante en el ámbito de la RSU, que si bien, según Vallaeys, De la Cruz y Sasia (2009) parte de cuatro conceptos importantes para la evaluación, actuación y aprendizaje institucional, que recaen en el ámbito organizacional, ámbito educativo, ámbito del conocimiento y el ámbito social.
Estos cuatro conceptos que proponen la RSU son la columna vertebral de la teoría de Vallaeys y para enriquecerla es necesario desmenuzar y discutir de manera profunda cada uno de ellos con el fin de contribuir en el campo del conocimiento que permita hacer estudios más amplios de cada uno de los términos. Es por ello que a través de la teoría de stakeholders se enriquecerá el ambiente organizacional que es fundamental para entender el desarrollo administrativo de las instituciones educativas.
Las discusiones conceptuales de diversos autores sobre los stakeholders enriquecen el campo de conocimiento del término, que marcan las directrices hacia las tendencias fundamentales para impactar en el ámbito organizacional que se propone en la RSU.
Larran et al (2015), analiza las teorias que explican el alcance del éxito que han logrado las organizaciones empresariales en el desarrollo del compromiso social, tal como la teoría de la agencia, de la legitimidad, de los stakeholders, la teoría institucional o la teoría basada en recursos y capacidades; siendo la teoría de los stakeholders la que mejor se adapta a los preceptos y medios que maneja la RSU.
La Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (2004), sustenta que el concepto de stakeholders nace en el contexto empresarial y bien podría definirse como aquellos grupos sociales e individuos afectados de una y otra forma por la existencia y acción de la empresa, con un interés legítimo, directo e indirecto, por la marcha de ésta, que influyen a su vez en la consecución de los objetivos marcados y la supervivencia. (Larrán, 2015)
Justificando la teoría de los stakeholders con la perspectiva de autores como Bingham et al (2005) con su concepto de “Nueva Gobernanza”; Melle (2007), señala que la incorporación de la responsabilidad social en las administraciones públicas implica tener en cuenta a los ciudadanos y a los demás stakeholders; Galán (2006) nos dice que las organizaciones son sistemas sociales donde existe una fuerte orientación hacia la legitimación y la aceptación social; Cortese (2003), reconoce la importancia de que los directivos universitarios esten capacitados para comprender las necesidades de educación superior de ser un organismo lider en la creación de una sociedad sostenible teniendo en cuenta una amplia gama de stakeholders. (Larrán, 2015)
Adicionalmente, Gaete (2009), asume que la participación de los stakeholders en los procesos de evaluación de la gestión universitaria son importantes y para esto es necesario utilizar como mecanismo una matríz en la que clasifica los distintos ámbitos o proceso de gestión donde los grupos de interés pueden participar, el tipo de evaluación recomendada y las técnicas de evaluación analizadas. (Larrán, 2015)
Para poder establecer este enfoque, es necesario que las organizaciones reestructuren sus sistemas de gobernanza y de rendición de cuentas para dar cumplimiento a la misión universitaria, en la medida que se requiere una gestión altamente profesionalizada, todo ello para que la universidad esté capacitada para crear valor, De Boer et al, (2007). (Larrán, 2015)
Aplicando el enfoque de los stakeholders en el ámbito organizacional definido por Vallaeys, es necesario establecer los grupos de interés internos y externos que afectan al eficiente desarrollo de las universidades, el cumplimiento de objetivos y metas, así como el impacto cognitivo de los planes y programas de estudios y el posicionamiento de las universidades en la sociedad interesada. Para esto es necesario trazar un plan estratégico de trabajo diseñado para cada uno de estos grupos que viven diariamente la problemática de las universidades. Asimismo, es importante generar acciones que contribuyan a la sana convivencia de los stakeholders, a través de un curriculum oculto, que lleve a una cultura de comportamientos empáticos, inclusivos y responsables.
La RSU, exige la necesidad de que cada universidad desarrolle una memoria anual de su desempeño institucional a fin de garantizar la sustentabilidad; elabore códigos éticos de conducta, asuma principios de buen gobierno, incorpore contenidos de responsabilidad social en sus planes de estudio y defina objetivos de responsabilidad social en sus planes estratégicos, lo que conlleva a trabajar con los diferentes grupos de interés que se encuentra inmerso en el ámbito organizacional.
En definitiva, estos grupos ayudan para que se produzca una incorporación transversal de la RSU en las diferentes funciones de la universidad y que se asuma el compromiso de una efectiva rendición de cuentas; obteniendo una corresponsabilidad en los actores que intervienen universidad-sociedad-empresa, generando así una triangulación por el bienestar responsable, de la colectividad para garantizar el rol de compromiso de las universidades en la transformación de la sociedad.
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